Y ahí estaba, aquella persona que pensaste tanto en su perfección, en un futuro juntos, en que esas miradas escasas que mantenías podrían ser eternas, que pensabas creer en el amor a primera vista, que sentías miedo al verla, amor, interés, canciones bonitas, noches de reflexión,...
Pero el que no se lleva palos de la vida, no aprende a afrontarlos.
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